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Remember The Past ... And Discover The Future

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Remember The Past ... And Discover The Future

Mensaje por Kuja el Mar Mayo 23, 2017 10:07 pm

El Mortarca De La Sangre iba subido en un taxi, camino del hotel donde se había hospedado con sus hermanos. Era diferente al hotel normal donde estaban las demás súper estrellas, ya que por sus razones, los otros no se sentían cómodos a su lado. Además que debido a las recientes declaraciones que los tres habían hecho, era mejor mantener las distancias con el resto del roster.
 
A pesar de que Kuja intentaba no pensar acerca de todo lo que estaba pasando con su vida, le fue imposible evitar recordar cómo es que había comenzado todo eso, hace tantos años ya. La primera vez que vio a El Dios, como se acercó a él, esa vieja experiencia que lo orillo a ese mundo. Parecía que había sido apenas ayer…

[Flashback]

Creció en un orfanato, no recordaba a sus padres. Su primer recuerdo era él llorando junto a dos canastas frente a una gran cruz.
 
Desde niño, Kuja había sido problemático. Se peleaba con los otros niños y rara vez con justificación. Cuando las monjas del orfanato donde creció llegaban a separarlo y le preguntaban que porque se estaban peleando, el joven Mortarca siempre contestaba las mismas cosas “Porque me vio feo”, “Porque quise”, “No sé”, “Me dijo esto” o “Me dijo aquello”. A penas necesitaba la más mínima excusa para irse a los puños con alguien. Lo peor de todo, es que no solo había que soportar sus peleas, sino que a las Monjas les daba miedo la influencia que podía tener en sus dos hermanos menores. Sephiroth ya daba tendencias de imitar a su hermano, mientras que Cloud, quien en apariencia parecía ser el más tranquilo, resultaba realmente perturbador. No saltaba a la palestra como su hermano mayor, pero cuando enfrentaba a alguien, hacían falta varias personas para separarlo. Era un pequeño demonio que evitaba contacto con cualquier persona y rara vez hablaba, a menos que fuera a sus hermanos mayores, con los que resultaba relativamente tranquilo.
 
Conforme pasaron los años, los hermanos se volvieron más problemáticos y se tornaron más violentos. Evidentemente ninguna familia quería adoptar a los tres y cada uno se negaba a irse si no lo acompañaban los otros dos, por los que los intentos de adopción eran un fallo detrás de otro. Con cada pelea, las monjas amenazaban con expulsarlos del orfanato, ya que mientras más grandes, más improbables eran de ser adoptados, aunados a que consumían mayores recursos y atenciones. No sabían que pronto, alguien resolvería ese problema por ellas.
 
Fue en la última pelea que tendría Kuja en el orfanato, contra un chico mucho mayor, que lo vería por primera vez. Lo que cambiaría todo.
 
Paso lo usual, Matt, un chico de 17 años insulto al Mortarca, que por ese entonces contaba con 14. Le dijo que era un imbécil y en un segundo a otro, pasaron de las palabras a los golpes. Matt era temido por los demás niños ya que era el más grande del lugar. Este se había cansado de que los tres hermanos locos usurparan su posición como el más temido/respetado y quería darles una lección, empezando por el mayor. Lo que comenzó como una pelea favorable a Matt, se tornó pronto en una paliza sucia. Kuja aprovecho su menor estatura y velocidad para golpearlo en los genitales, y, al este inclinarse por el dolor, cedió el control y perdió la pelea. Kuja se tiro sobre él y le derribo, comenzando a golpearlo como maníaco en todo el cuerpo y la cara. Fue de repente, cuando un sonido delato que la nariz de Matt se había roto, que lo vio.
 
Un sujeto enorme de cerca de 2 metros y medio, que ocultaba su cabeza debajo de un manto, le daba la espalda. Volteo un segundo y Kuja pudo ver dos enormes orbes verdes mirarlo a través de las telas. Sin embargo, eso no fue lo que le sorprendió. Lo que más lo mantuvo con la mirada atenta, paralizado ante su visión, fueron las dos gigantescas alas negras que poseía el ser. Se quedó anonadado. Podía ver con claridad las plumas, los huesos negros resaltando debajo de ellas, cada corte y unión, tan fantástico y perfecto. No cabía dentro de su impresión. Estuvo segundos sin poder moverse, fascinado por lo que tenía frente a él, hasta que finalmente balbuceo:
 
“- Esas alas…. Yo también las quiero” Y estiro la mano. Solo para verlo desvanecerse entre sus dedos un segundo después.
 
Matt, que intentaba recuperarse, lo escucho, pero no veía nada, alcanzo a responder “De qué demonios hablas?” antes de que Sephiroth, quien hasta entonces solo había presenciado la pelea, le diera una patada espantosa en la cabeza y lo noqueara. Cruzo miradas con su hermano y asintió, compartiendo el sentimiento: Él también lo había visto. Cloud no estaba, pero creyó cada palabra que sus hermanos le contaron. Fue el último regaño y el último castigo que recibieron. Al amanecer del siguiente día, los tres hermanos habían escapado. Estaban decididos a encontrar a ese Ángel Oscuro.
 
Su búsqueda inicial resulto infructuosa. Durante los primeros años que estuvieron fuera, tuvieron que preocuparse más por aprender a sobrevivir por su cuenta, estudiar y conseguir recursos con trabajos de medio tiempo, que por otra cosa. Pasaron hambre, frio y penurias, sin embargo, su decisión era encomiable, lo encontrarían sin importar el costo. Era un propósito en la vida que no estaban dispuestos a dejar ir. Paso un tiempo y su adicción a los problemas y las peleas no paraban. Los tres llegaron a caer en oficinas de gobierno y estuvieron a nada de ser recluidos en una Correccional de Menores, sin embargo debido a su edad y los delitos, que eran simples agresiones y desordenes públicos, terminaban siendo puestos en libertad.
 
Tras un tiempo, descubrieron los Círculos De La Muerte, lugares clandestinos para peleas callejeras que, si no se paraban a tiempo, terminaban mal. Con esto, encontraron la manera perfecta de ser sustentables, gracias a las apuestas que se hacían ellos mismos. Apostaban siempre a su favor los unos de los otros y pudieron hacerse de dinero rápidamente, lo suficiente para comprar un lugar adecuado donde vivir y no sufrir penurias alimenticias. Los Círculos De La Muerte fueron el medio perfecto para saciar esa sed de sangre y violencia que por alguna razón, o gen defectuoso, tenían desde niños. Kuja resalto rápidamente porque, a pesar de ser mucho menor que la mayoría de sus rivales, era rápido y contaba con una resistencia nunca antes vista, además de una manía que adquirió por la sangre, que le hacía ver como un animal raro, al punto que lo apodaron “Vampiro”. Sephiroth se hizo un nombre por la masa muscular que acumulo, lo que le permitía ser rápido y letal a la vez. Sus apuestas eran las mejores pagadas y se le auguraba el mejor de los futuros. Mientras que Cloud por su parte, era infravalorado por la mayoría de sus rivales. Sin embargo, quienes lo conocían, lo situaban como el más peligroso de los tres. Era un psicópata en potencia que tanto podía parar la pelea cuando noqueaba a alguien, como podía seguir golpeando hasta cansarse sin que nadie se atreviera a ponerle una mano encima para detenerlo.
 
Los tres hermanos salieron de sus problemas, pero nunca cesaron su búsqueda. Eventualmente, los Círculos De La Muerte los llevaron al mundo de la lucha libre, por la cual se obsesionaron. Decididos a aprender, entraron a la escuela de Lucha de una súper estrella famosa de la empresa más importante del momento, UXF. Sin embargo, esa escuela solo tenía de él, el nombre, pues nunca aparecía por el lugar y cuando lo hacía no quería que los alumnos se le acercaran. Se rumora que nadie jamás vio su rostro. Para su suerte, los encargados seguían los que habrían sido sus métodos, enseñaron un estilo de lucha violento, agresivo y pesado. Sin dejar de lado la velocidad para quienes se la podían permitir. Los tres distanciaron un poco sus estilos, pero compartían cierta afición por las patadas. Fue de esa manera que los Mortarcas resaltaron rápidamente como los mejores estudiantes de la clase, ya que al ser hermanos compaginaban muy bien dentro y fuera del ring y sus estilos se compenetraban. Los maestros, debido a la insistencia y el potencial, decidieron darles cursos intensivos, con el fin de acelerar su debut en los círculos independientes.
 
Sin embargo, no todo era perfecto. Como no estaban dispuestos a parar la búsqueda de El Ángel Oscuro, nunca dejaron los Círculos De La Muerte, a pesar de que ya estaban estudiando para convertirse en luchadores y esto les ocasionaba problemas, cicatrices y fracturas que limitaban su rendimiento. Esto fue porque estaban convencidos de que habían sido sus peleas lo que les había permitido tener esa extraña visión.
 
Fue todo este contacto constante con la violencia más absoluta lo que torció y rompió de manera permanente cosas dentro de sus mentes. Acrecentando manías y problemas que desde infantes parecían propensos a sufrir. Dar tanta violencia a niños de por si proclives a ella, era algo que no podía terminar bien. Entonces, cosas que en un principio parecían ser simples detalles perturbadores, se volvieron un escollo relevante e inusitado que termino en cierto modo, por transformarlos.

[/Flashback]

“Por qué nunca los dejamos?” recordaba ahora con cierta nostalgia. “Estábamos obsesionados” se contestó a sí mismo. Aun tal vez lo estaba, recordando que volvió a ellos antes de su pelea con Slade Wilson.
 
[Flashback]

Cuando finalmente debutaron en el ámbito independiente, sus perfiles, tanto luchisticos como psicológicos, se definieron.
 
Kuja se volvió un sádico y un masoquista completo, siempre dispuesto a llegar a los límites del dolor con una sonrisa en el rostro. Y obteniendo un gran placer con ello. Su afición por la sangre se volvió enfermiza, al punto de que no aceptaba una lucha si su rival no estaba dispuesto a sangrar. Ya que claro, era obvio que el derramaría líquido vital así fuera que él mismo se tuviera que abrir las heridas. Se tornó muy violento y acepto gustoso el estilo. Mesas, escaleras, sillas, bates, tachuelas y púas se volvieron su arsenal de cada noche. Desarrollo un trastorno de personalidad, cayendo casi en la bipolaridad, ya que de vez en cuando al hablar sin saberse como, salía un tono oscuro y enfermizo, que se notaba intentaba reprimir para volver a la normalidad. Sin embargo, quienes lo conocieron dicen que ese fue el principio de lo que después derivaría en “Demon Of Blood”.
 
Sephiroth se volvió el más meticuloso de los tres, frió y calculador, controlaba perfectamente sus impulsos a pesar de que deseaba tanto como sus hermanos darse un baño de sangre y violencia. Cuando se fijaba un objetivo, no había nada que pudiera detenerlo para alcanzarlo. Por eso su obsesión con encontrar a ese Ángel Oscuro lo hizo recurrir a métodos y experimentos diferentes. Fue en esa búsqueda personal que conoció a otro luchador que pronto se volvería su amigo, Hunter. Este lo llevo a conocer a su maestro, un tal Nagamura. Con este nuevo maestro y compañero, aprendió un nuevo estilo, que lo llevo a refinarse más. Ambos no tardaron en hacerse un nombre propio y volverse un tag respetado y temido. Sin embargo eso acabo repentinamente con la traición de Hunter, lo que volvió a Sephiroth más frió… Y más despiadado.
 
Cloud por su lado, luchaba constantemente por controlar sus propios deseos. Era el más impulsivo de los tres, con cierta actitud obsesiva-compulsiva. Se volvió un sociópata en toda regla y se alejaba constantemente de todos los demás seres a su alrededor, con excepción de sus hermanos. A diferencia de su hermano mayor, disfrutaba más de la tortura psicológica, llenando de tonos oscuros su forma de hablar. Se salía constantemente del guion establecido tanto para las luchas como para sus discursos, para poder decir y hacer cualquier cosa que quisiera, siempre con un gesto de placer en el rostro. Se había vuelto un enfermo y  un desequilibrado mental. Además, a pesar de ser el único que no había visto a ese Ángel Oscuro, era el más obsesionado con él. Precisamente por esa razón sus trastornos aumentaban, quería tener ese “sentimiento compartido” que pensaba tenían Kuja y Seph.
 
Sephiroth les dijo a sus hermanos que esa primera visión había sido solo un aviso. Una forma de demostrarles que existía, que lo buscaran, pero que no se los pondría fácil. Por lo que explico su plan: Seguro a ese Ángel le gustaba la violencia, así que le darían un show que nunca olvidaría. Uno que lo obligara a tomarlos en cuenta, a verlos directamente, y en consecuencia, a dejarse ver nuevamente. Algo tan grande que no le quedara otra cosa más que aceptar que ellos eran lo que necesitaba.
 
Así, pactaron una lucha de tríos con uno de los equipos más importantes de esa zona de Estados Unidos, los Sons Of Plunder. Un team que hacia honor y homenaje a uno de los más grandes equipos que había existido en UXF. Ambos bandos habían rehuido a combatir los unos con los otros, Los Mortarcas porque no gustaban del estilo técnico de aquellos, además los consideraban populistas y que eran famosos por usar ese nombre. Por lo que no deseaban hacer una serie de combates por la supremacía arriesgándose a perder y ceder terreno que por méritos propios se habían ganado, por la popularidad de aquellos. Mientras los SOP, preferían tener que ver poco con los tres hermanos, ya que habían escuchado los rumores acerca de ellos y les parecían perturbadores, preferían simplemente ignorarlos y seguir por el camino que tan buenos frutos les había dado.
 
La lucha término dándose gracias a dos razones: La insistencia de los hermanos en realizarla y el que se consiguió a un promotor que pagaría lo suficiente a los SOP para que se subieran a un ring con tan únicos rivales. Los términos fueron sencillos y los bandos cedieron. Los SOP aceptaron hacer una pelea con reglas extremas y sangrar, a cambio de que los Mortarcas lo hicieran también y compartieran el castigo. Por otro lado, nadie rechisto un segundo cuando el promotor dijo que quería que los Sons Of Plunder ganaran. Eso tomo por sorpresa a todos en la mesa de negociación. Kuja hablando por los tres no puso ningún pero, porque con sus hermanos ya habían pactado romper el guion, tenían otros planes.
 
A los demás, esa facilidad por aceptar la derrota debió de haberlos advertido de lo que pasaría en la lucha, lo tremendamente mal que terminaría.
 
Llego la noche y todo transcurría según lo planeado. Movimientos aéreos por aquí y por allá, sillas, mesas… Todo bien hasta el momento en que debía correr la sangre. Los Mortarcas estaban muy acostumbrados a sangrar en sus luchas, por lo que tenían cierta costumbre a las heridas y una resistencia mayor en esas circunstancias, por lo que se seguían desenvolviendo bien en el combate. Para desgracia de los SOP, ellos no contaban con esas ventajas y al perder cierta cantidad de sangre, bajaron su rendimiento. Se cansaron pronto y expresaron a los otros que era momento de terminar la lucha. Ahí comenzó la desgracia.
 
Kuja y los demás no estaban dispuestos a parar la lucha y continuaron los castigos, uno detrás de otro, a favor y en contra. Los SOP al principio no se molestaron demasiado, pensando que más emoción sería buena para el combate y a la reacción de la gente, que enloquecía con cada muestra de violencia que cualquiera de los 6 llevaba a cabo. Pero pronto, eso cambiaría, los Sons estaban agotados y cada vez se salían más del personaje gritándoles a los Mortarcas que perdieran de una vez, el público no se daba cuenta. El ring era un mar de sangre y los hermanos disfrutaban en él. Pronto, sus rivales, demasiado cansados para seguir y dándose cuenta que los otros se habían salido del guion y no perderían la lucha, quisieron abandonar el cuadrilátero. Solo consiguieron ser perseguidos y regresados, por un trió de hermanos dominados por un frenesí sangriento.
 
Fue entonces que la lucha se transformó en una masacre. Los SOP estaban perdiendo demasiada sangre y estaban muy cansados y débiles para defenderse, por lo que se volvieron víctimas de un ataque detrás de otro, cada uno más doloroso y despiadado. Los Mortarcas fingían conteos falsos para continuar con su show, pero su dominio era ya más que evidente. La pelea era de un solo bando y los cuerpos cada vez más castigados y destruidos de sus rivales comenzaban a hacer difícil el fingir un combate.
 
Para suerte de todos, lo que los Mortarcas anhelaban hacia tantos años finalmente sucedería. Al momento en que Kuja aplico un Piledriver por demás descuidado al líder de los SOP (Que le dejaría fuera de las arenas por más de un año), se quedó paralizado. Nuevamente, frente a él, casi al alcance de sus manos, se encontraba ese ser, tan alto como la primera vez que lo vio. Nuevamente, sintió esa admiración enloquecida por las Alas del Ángel, tan negras como el abismo. Casi sin salir de su sorpresa, tuvo a penas tiempo de voltear a su alrededor. Veía todo en cámara lenta, el público loco gritando, los demás miembros de los SOP en la lona, pero su mirada buscaba a sus dos hermanos. Los encontró, petrificados, como él. Los tres lo estaban viendo, era algo fascinante. Incrédulo, el Mortarca De La Sangre estiro la mano, el Ser Alado solamente les miro a los tres con sus orbes verdes brillantes, estos destellaron e hizo un gesto, estirando la mano, queriendo tocarlos. Pero desvaneciéndose un segundo después. Los había visto. Sabia de su existencia. Los aprobó! No necesitaban nada más, sin caber en su felicidad y riendo a carcajadas como auténticos dementes, cubrieron finalmente a sus rivales, el conteo de un árbitro que había contemplado la lucha estupefacto no se hizo esperar y en seguida llamo a los paramédicos.
 
Los Mortarcas no interrumpieron nada, se pusieron de pie, celebraron y se dirigieron a la salida. Las represalias del promotor no les importaron. Caminaron directo a su camerino, sanaron sus heridas y se fueron de la arena. No cobraron un centavo por esa lucha. Dejaron el dinero sin mirar atrás. Habían conseguido su objetivo, ahora todo era cuestión de seguir preparándose y esperar su llamado. Sabían que sucedería. Volvieron a labrarse un buen nombre después de lo manchada que termino su reputación por ese combate. Y aunque esos desequilibrios mentales que sufrían continuaban aumentando, lograban controlarse lo más posible mientras luchaban, pues tenían que estar en la mejor posición posible para acudir a Él. Los buscaría y ellos, sin dudarlo, acudirían.

[/Flashback]

“Nuestra propia obsesión nos cegó” pensaba Kuja. “Nos entregamos sin dudarlo un  segundo, cediendo el control total sobre nuestras vidas… Todo por las promesas de gloria y unas Alas Negras. Pero no más… He estado ciego demasiado tiempo… Es hora de recuperar el control”.

[Flashback]

Los llamo. Llego a ellos y se entregaron. Y fue ahí que, todo mejoro, y empeoro al mismo tiempo. Sus físicos fueron transformados, pero su mente cobro el precio. Se entregaron a una espiral de violencia sin límite con tal de darse a conocer y llegar a UXF.
 
Al ser sus mentes liberadas, Kuja lo llevo peor. Siempre necesitaba más: Causar más dolor, sufrir más, ejercer más dominio y control. Ese rasgo llego a ser patológico y le costaba sobrellevarlo. Seph y Cloud eran otra historia, uno cada vez más frio, el otro vuelto un psicópata.

[/Flashback]

“Basta” se cortó a sí mismo. Pensaba demasiado. No era momento de seguir recordando. Ya habría tiempo para ello.
 
Llegaba finalmente a su destino. Intento sonreír, pensando en que tenía que estar feliz porque su hermano Seph había ganado el Campeonato Mundial. Debía felicitarlo. No contaba con la sorpresa que le darían sus hermanos al entrar a su habitación. En ese momento no sabía que Sephiroth no había canjeado el MITB… Y eso, no haría sino acrecentar sus dudas más y más. Pues era otro momento perfecto desaprovechado por los caprichos del Dios. Otra vez la miel arrancada del paladar.
 
Kuja debía de cambiar todo. Debía de cambiar él o cambiar al Dios. Y si no quería cambiar… Pues habría de obligarlo.

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