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The Change

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The Change

Mensaje por Kuja el Vie Mar 02, 2018 1:45 pm

Vaya día de mierda.
Era lo único en lo que podía pensar.
Ese hijo de puta me las va a pagar! Si me lo vuelvo a encontrar juro que lo voy a matar! Gruñía para sus adentros. En esos momentos no podía hacer otra cosa… Cuando tuvo la oportunidad de hacerlo se había acobardado… Como siempre… Como toda su puta vida… No tuvo el valor para defenderse… No tuvo el valor para pelear por su esposa cuando ésta le dijo que lo dejaría… No tuvo el valor para muchas cosas… Pero no más.
No volvería a ser pisoteado por nadie.
Su día había sido un asco. La resaca de la mañana fue peor que las que acostumbraba y estuvo a punto de quedarse en casa, y hubiera deseado quedarse en casa… Pero tenía una cita en su estudio de grabación, pensó en cancelar, pero el cliente había pagado una suma mucho mayor a la habitual con tal de grabar esa misma mañana y no quería perder ese dinero… Especialmente porque ya había gastado buena parte del adelanto.
En ese momento, mientras iba en un taxi de camino al hospital, con su ropa llena de sangre y una toalla haciendo presión en su nariz para frenar la hemorragia se arrepentía de no haber cancelado.
El hijo de puta que había ido a grabar esa mañana no solo lo hizo sentirse como un verdadero idiota mientras se mofaba de él, sino que además de eso lo trato como si fuera un perro y al terminar de arreglar el sonido le golpeó la cabeza varias veces contra la consola y le rompió la nariz mientras le gritaba como un puto lunático que recordara que había dicho la voz que menciono antes.
Marcus no recordaba nada de la voz. No tenía ni puta idea de que fue lo que escucho. A esas alturas, comenzaba a creer que fue su imaginación o los efectos rezagados del alcohol de la noche anterior.
Pero… Todo era bastante extraño… Por momentos juraría que si escucho algo oscuro y malvado hablar de voces en su cabeza… Pero luego el pensamiento se volvía ajeno y distante y se olvidaba por completo del asunto.
En esos momentos, estaba completamente en blanco. Y eso era lo mejor.
Tenía que concentrarse en cosas verdaderamente importantes… Como su venganza. Esta vez se vengaría, no iba a dejar las cosas así. No volvería a ser un cobarde.
No volvería a ser pisoteado por nadie.
Iba a matar a ese hijo de puta por lo que le hizo, y usaría el dinero que él mismo le había dado para ese propósito.
A la mañana siguiente, iría a la tienda de un amigo a comprar un arma, si le daba un extra, no le haría preguntas ni prueba alguna y se la daría fácilmente. La escondería entre sus ropas y esperaría su momento.
Ese hijo de perra volverá. Y cuando lo haga e intente ponerme un dedo encima, le pondré una bala en el cerebro y le quitare esa sonrisa de idiota que tiene. Solo pensar en la cara del imbécil contra el suelo, envuelto en un charco de sangre le dibujaba una sonrisa en el rostro y le hacía olvidar el dolor de su nariz.
Un asesinato disfrazado de defensa propia… El plan perfecto.
Solo tenía que ir al hospital a que le acomodaran la nariz, volver a su casa, descansar y esperar por su venganza. Tal vez después de matar al imbécil podría visitar a su ex mujer y mostrarle que ahora era un verdadero hombre.
Mira mi amor, no volveré a ser pisoteado por nadie.
El taxi se detuvo. Habían llegado al hospital.
Marcus espero a que el taxista bajara la pequeña vidriera que separaba los asientos traseros de los delanteros, pero el conductor no lo hacía. Golpeo un par de veces el vidrio… No hubo reacción.
- Disculpe, señor! Podría decirme cuánto es?
Grito pegado al cristal. Nuevamente, no obtuvo respuesta.
Unos segundos después los cristales de las puertas descendieron.
Marcus descubrió, con pánico, que no estaban en el hospital, ni siquiera estaban en la ciudad. No había luz por ninguna parte. En qué momento dejaron la ciudad y como no se dio cuenta?
Asomo por la cabeza por el agujero de la ventana y descubrió que no había nada a su alrededor. Estaban en una especie de terreno baldío con basura por doquier. Creyó ver una casa a lo lejos pero no estaba seguro.
Volvió a golpear con fuerza la vidriera del conductor y nuevamente ninguna respuesta.
Entro en pánico. Intento abrir la puerta… No se abrió. Saco la mano y lo intento por afuera… En vano. En ese momento, los vidrios subieron. Casi aplastaron la mano de Marcus que quedo encerrado en la oscuridad.
- Déjeme salir! Déjeme salir por favor!! (Grito enloquecido mientras daba puñetazos al cristal intentando romperlo) Por favor! Por favor! Le daré dinero! (Llevaba en los bolsillos el dinero del hijo de puta) Lo daré todo lo que tengo! Pero por favor déjeme salir! (Comenzó a sollozar) Señor por favor no me lastime…
La resignación se apodero de él. Soltó un aullido patético, como suenan de patéticos los adultos cuando lloran.
Entonces, la puerta se abrió.
Marcus volteo en una fracción de segundo.
Había un sujeto gigante inclinado sobre la puerta. Sus brazos bloqueaban la salida, su pelo largo descendía por sus hombros y flotaba libre en el aire.
No podía ver su cara (Tenia una máscara?) pero lo miraba, estaba seguro que lo miraba. Podía sentir sus ojos malditos postrados en él.
- Hola Marcus (La voz!!) No quieres volver a ser pisoteado por nadie?
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